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Menos dólares, más tasa: el ajuste cambiario de agosto - Septiembre 2026



14 de septiembre de 2026


Agosto profundizó la tensión cambiaria que ya venía asomando a fines de julio: el dólar volvió a testear el techo “virtual” de $1.500, el riesgo país volvió a subir, a la zona de los 480 puntos básicos, en medio de una pausa en la normalización financiera y las tasas de interés treparon con fuerza antes de ceder parcialmente. Recién en la última semana el Gobierno optó por convalidar una suba del tipo de cambio oficial para descomprimir el frente financiero, en un mes que también trajo cambios regulatorios para ampliar el crédito en dólares y en pesos, con el

objetivo declarado de incentivar la oferta de divisas en el MULC y reactivar el crédito hipotecario. El Banco Central compró apenas USD 770 millones en agosto, menos de la mitad que en julio y el monto mensual más bajo del año, con jornadas que llegaron a promediar solo USD 22 millones diarios a mediados de mes (apenas 4% del volumen operado en el MAE) frente a los USD 45 millones diarios de fines de julio. El ritmo mejoró recién en la última semana, cuando la mayor flexibilidad cambiaria permitió elevar las compras a USD 58 millones diarios en promedio en los últimos cinco días hábiles del mes. El acumulado de compras en el año llegó así a USD 14.107 millones, mientras que las reservas brutas cerraron el mes en USD 48.259 millones.

Gráfico 1. Compras mensuales de divisas En millones de USD.


En el mercado de pesos, el mes combinó dos estrategias opuestas: una primera mitad de fuerte absorción que llevó a las tasas overnight a superar el 23%-26% TNA, y un cierre donde el Tesoro priorizó el rollover por sobre la escasez de pesos. La TAMAR trepó de forma sostenida hasta un pico de 26,5% TNA el 20/8, cerrando agosto en torno al 25%, muy por encima del 22,5% promedio de julio. El canje de la letra dollar-linked D31G6, con una adhesión del 34%, permitió despejar $2 billones de vencimientos y aliviar la presión cambiaria previa al vencimiento de fin

de mes. El tipo de cambio oficial, que había cerrado julio en torno a los $1.487-$1.488, mantuvo el techo informal de $1.500 durante la mayor parte del mes gracias a una intervención cada vez más cara en tasas, hasta que en la última semana el Gobierno convalidó una suba a la zona de $1.512-$1.515.



Gráfico 2. Tasas de interés (Caución y TAMAR)
En % TNA.

El mercado no espera una devaluación brusca: los contratos a futuro anticipan subas de apenas 1,7%-1,9% mensual, y el dólar sigue 20% por debajo del techo de la banda cambiaria, hoy en $1.880. Para el Gobierno esto confirma que su estrategia funciona: primero sube la tasa, después baja la inflación y por último se ajusta el dólar. Pero el problema de fondo, cómo juntar reservas sin tener que subir más el dólar, sigue sin resolverse.

Gráfico 3. Evolución deltipo de cambio
En pesos por dólar.


El equipo económico avanzó, además, en dos cambios regulatorios orientados a ampliar el crédito: la habilitación de la intermediación financiera en moneda extranjera a empresas sin ingresos en dólares (con un tope que liberaría hasta USD 6.500 millones según el stock actual de depósitos) y una línea de $2 billones fondeada con recursos del FGS para créditos hipotecarios a primera vivienda, con tasas de hasta UVA + 7,5%.


Hechos recientes

El objetivo declarado de la habilitación de intermediación en dólares es doble: incentivar la liquidación de divisas en el MULC por la obligación de liquidarlas, y ampliar el crédito en dólares a desarrolladores inmobiliarios. El propio equipo económico admite que, con el crédito en dólares ya en el 57% de los depósitos totales, el efecto inmediato será marginal; la comparación oficial con la Convertibilidad, además, es débil, ya que el multiplicador de depósitos vuelve a operar en cuanto los dólares liberados retornan al sistema bancario.

La línea hipotecaria con fondeo del FGS, por su parte, apunta a atacar el descalce de plazos que frena el crédito de largo plazo, aunque su impacto sobre la construcción será necesariamente acotado.


Conclusión

Agosto mostró los límites del esquema cambiario y monetario vigente. El intento de sostener el dólar por debajo de $1.500 sin resignar reservas se pagó con tasas de interés que llegaron a superar el 30% TNA en el mercado de pesos, y terminó de todos modos en una suba del tipo de cambio oficial en la última semana del mes.


Las compras de divisas del Banco Central, que ya venían en descenso desde julio, tocaron su piso del año, y solo la flexibilización cambiaria de fin de mes permitió una recuperación parcial.

Los cambios regulatorios para ampliar el crédito en dólares y en pesos apuntan a destrabar el financiamiento de mediano plazo, pero su impacto reconocido por el propio Gobierno es marginal en lo inmediato. De cara a septiembre, con vencimientos de deuda relevantes y el año electoral de por medio, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: si el actual esquema de tasas altas y dólar contenido puede sostenerse sin una fuente de dólares genuina que reemplace a la que se fue perdiendo mes a mes.


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