

Menos dólares, tasas más altas y un panorama cada vez más tenso - Julio 2026
11 de agosto de 2026

Julio combinó una nueva mejora en la percepción crediticia del país con el regreso de la tensión cambiaria y de tasas hacia el cierre del mes. Moody's elevó la calificación soberana a B3, con perspectiva de estable a positiva, sumándose a las subas previas de Fitch y S&P. El mercado reaccionó favorablemente y el riesgo país comprimió hasta la zona de los 440 puntos básicos. El propio impacto de esta tercera suba fue, sin embargo, marginal: había sido la segunda calificadora, no la tercera, la que ya había destrabado el criterio de “dos de tres” que exigen los fondos institucionales para invertir en deuda argentina.
El Banco Central compró USD 2.163 millones en julio, algo más que en junio, pero con un ritmo cada vez más errático: tras un pico de USD 231 millones diarios en la semana del 13 al 17, las compras se fueron diluyendo semana a semana hasta apenas USD 22 millones diarios hacia comienzos de agosto. El quiebre se dio el 28 de julio, cuando el Banco Central interrumpió por una jornada la racha de compras que venía sosteniendo desde enero, y fue el Tesoro el que debió vender USD 146 millones para contener el tipo de cambio en $1.500. Las reservas brutas cerraron julio en USD 47.599 millones, por debajo de los niveles de mediados de mes, luego de la cancelación del pago de la deuda a los bonistas correspondiente a julio. El acumulado de compras en el año asciende así a USD 13.337 millones.
Gráfico 1. Compras mensuales de divisas
En millones de USD.

Fuente: Fundación Encuentro en base al Banco Central de la República Argentina.
*Los datos de agosto incluyen hasta el día 7 de dicho mes.
En el mercado de pesos, el Tesoro reforzó la estrategia de absorción: en la licitación de la última semana del mes retiró $3,8 billones netos, adjudicando $12,2 billones frente a vencimientos por $8,4 billones (un rollover del 145%). Casi el 40% de lo adjudicado fue a un nuevo bono dual atado a la Tamar o al dólar con vencimiento en enero de 2028, y otro 15% a instrumentos dollar-linked más cortos, con lo que el Tesoro entregó cobertura cambiaria por USD 4.831 millones frente a vencimientos de solo USD 2.247 millones. El stock de deuda indexada al dólar en manos del mercado llegó así a USD 11.500 millones, un 12% de la deuda total en pesos. Esa mayor absorción de pesos tuvo un costo: las tasas de caución y de REPO llegaron a superar por momentos el 30% TNA hacia fin de mes, frente a niveles cercanos al 20% semanas atrás, y el Banco Central debió intervenir para moderar la suba. Hacia el cierre de julio la volatilidad cedió y las tasas overnight volvieron a operar cerca del 20% anual, aunque la Tamar promedió 22,5% en el mes y ya escalaba al 23% en los primeros días de agosto.
El tipo de cambio oficial terminó julio en la zona de $1.487-$1.488, apenas por debajo del techo “virtual” de $1.500 que el mercado sigue testeando, muy por debajo del techo formal de la banda móvil, hoy en torno a $1.856. El dato de inflación de julio sorprendió al alza: la de CABA marcó 2,9%, con una estimación nacional cercana al 2,1%-2,2%. Esto comenzó a reacomodar las expectativas de corto plazo y sumó presión adicional sobre el dólar y las tasas, incluso en un contexto de dólar global más débil.
Gráfico 2. Evolución del tipo de cambio
En pesos por dólar.

Fuente: Fundación Encuentro en base al Banco Central de la República Argentina.
Hechos recientes
El Presidente anunció en cadena nacional el envío al Congreso de una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que le devuelve como objetivo único la preservación del valor de la moneda. Entre sus puntos centrales figuran la prohibición de monetizar el déficit fiscal, la limitación del giro de utilidades al Tesoro exclusivamente a la cancelación de deuda pública, acotando el uso que se le dio en los últimos dos balances, y la exigencia de una mayoría de dos tercios en el Congreso para remover al directorio, aunque, al tratarse de una ley, ese requisito podría modificarse en el futuro por una ley simple. La reforma no toca, sin embargo, tres de los pilares que hoy sostienen la coordinación entre el Tesoro y el Banco Central: el Gobierno puede seguir comprándole divisas al BCRA para pagar deuda en moneda extranjera, el Banco Central puede continuar comprando y vendiendo bonos en el mercado secundario, y no hay ninguna limitación explícita para intervenir en el mercado de futuros de dólar.
Conclusión
Julio dejó, una vez más, una lectura financiera ambivalente. Por un lado, la mejora en la calificación crediticia, la baja del riesgo país y una licitación de deuda con un rollover del 145% muestran a un Gobierno con margen para seguir financiando su programa y sosteniendo el esquema cambiario. Por otro, la necesidad de que el propio Tesoro saliera a vender dólares para defender el techo informal de $1.500, la desaceleración marcada en las compras de divisas y el salto transitorio de las tasas de interés muestran una plaza que exige cada vez más esfuerzo para sostener la calma. La reforma de la Carta Orgánica del BCRA, presentada como un cambio estructural, deja además intactas las principales herramientas con las que el equipo económico gestiona hoy el programa cambiario y monetario, por lo que su impacto práctico en el corto plazo parece acotado. De cara a los próximos meses, con vencimientos de deuda relevantes y el año electoral por delante, la pregunta vuelve a ser la misma que en meses anteriores: si la mejora en la confianza financiera alcanza para sostener, y no solo compensar, la fragilidad de fondo del mercado de cambios.