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Mejora crediticia y un dólar que vuelve a tensionarse. Junio 2026



Junio trajo una mejora relevante en la percepción de riesgo del país, en un mes que sin embargo cerró con el mercado cambiario nuevamente bajo presión. La calificadora S&P elevó la nota soberana de CCC+ a B-, sumándose a la suba de Fitch de semanas anteriores, lo que impulsó los precios de los bonos y llevó al riesgo país a mínimos de la gestión, en la zona de los 430 puntos básicos, en un contexto además favorecido por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. El cambio de categoría amplía el universo de inversores institucionales habilitados a comprar deuda argentina y mejora las condiciones para que el Tesoro busque volver a acceder al mercado internacional de capitales en la segunda mitad del año.


El Banco Central compró USD 1.418 millones en junio, bien por debajo del ritmo de abril y mayo, y cerró el mes con reservas brutas en USD 44.870 millones. El acumulado de compras en el año llegó así a USD 11.175 millones.


Gráfico 1. Compras mensuales de divisas

En millones de USD.

Fuente: Fundación Encuentro en base al Banco Central de la República Argentina.

*Los datos de julio incluyen hasta el día 13 de dicho mes.


Detrás de esta desaceleración hay un cambio en las fuentes de oferta de divisas. La liquidación del agro se mantuvo firme e incluso mejoró respecto de mayo, pero se agotó el impulso de los dólares financieros: la menor emisión de obligaciones negociables y el menor ingreso de préstamos en moneda extranjera redujeron la oferta marginal, mientras que demandas puntuales del sector energético y giros de dividendos agregaron presión sobre el mercado. El tipo de cambio oficial, que había arrancado el mes contenido en torno a los $1.430 gracias a una activa venta de cobertura cambiaria, escaló hasta acercarse a los $1.500 en los primeros días de julio.


Esta mayor cautela cambiaria, sumada a una plaza de pesos más seca producto de la menor expansión monetaria, presionó al alza las tasas de interés de corto plazo, que llegaron a tocar picos del 23-24% TNA antes de moderarse hacia el cierre del mes. En las licitaciones de deuda en pesos, el Tesoro logró estirar plazos, parte de lo adjudicado se extendió más allá de noviembre de 2027, y recompró LECAP por $1,5 billones, lo que trajo algo de alivio a la liquidez del sistema financiero sobre el final de junio.


Gráfico 2. Evolución del tipo de cambio

En pesos por dólar.

Fuente: Fundación Encuentro en base al Banco Central de la República Argentina.


El Banco Central, por su parte, desaceleró fuertemente su ritmo de compras diarias en el mercado oficial, de un promedio de USD 97 millones a comienzos de mes a apenas USD 48 millones hacia el cierre, y volvió a utilizar los mercados de futuros y de bonos dollar-linked como herramientas de intervención para administrar la mayor volatilidad cambiaria.


Hechos recientes

El 6 de julio el Gobierno presentó el Programa Financiero 2026-2027, con el que buscó mostrar que no habrá aumento del endeudamiento neto: según el esquema oficial, la nueva deuda se emite solo para refinanciar capital, mientras los intereses se cubren con superávit fiscal. Para 2026, el programa proyecta fuentes por USD 22.900 millones frente a necesidades de USD 19.200 millones, un excedente de USD 3.700 millones que funcionaría como colchón para 2027, año en que las necesidades treparán a USD 24.900 millones por la mayor carga de vencimientos de capital. Sin embargo, buena parte de esas fuentes depende de supuestos que no están garantizados: USD 6.700 millones en compras de divisas al BCRA y USD 16.000 millones en emisiones locales, montos que exigen sostener el ritmo de acumulación de reservas y el acceso al mercado de pesos en un año electoral.


Como parte de esta estrategia, el Banco Central extendió el REPO con bancos internacionales por USD 6.000 millones hasta septiembre de 2028, lo que el Gobierno presentó como una mejora en el costo de financiamiento y mayor previsibilidad de cara a los vencimientos de octubre de este año y el primer cuatrimestre de 2027. Se trata, de todos modos, de deuda con bancos privados que deberá renovarse o pagarse en un horizonte donde ya se acumulan compromisos importantes.


Conclusión

Junio dejó una señal financiera claramente positiva: la mejora en la calificación crediticia y la baja del riesgo país, que el Gobierno buscó capitalizar con el anuncio del Programa Financiero 2026-2027 para despejar el horizonte de vencimientos hasta después de las elecciones de 2027.


Sin embargo, el mes también mostró que la estabilidad cambiaria sigue siendo el eslabón más frágil del esquema: apenas se atenuó el ingreso de dólares financieros, el tipo de cambio volvió a tensionarse y el Banco Central debió resignar ritmo de compras y convalidar tasas más altas para contenerlo. De cara al segundo semestre, con vencimientos de deuda elevados y el calendario electoral de por medio, la solidez del programa dependerá de si la mejora en la confianza financiera logra sostener, y no solo compensar, la debilidad de fondo del mercado de cambios.

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