

El tanque que paga el ajuste. Política de combustibles 2023-2026
12 de agosto de 2026
De la devaluación y la liberación de precios de diciembre de 2023 a hoy: cómo la política de combustibles de Milei celebra balances contables y superávit fiscal mientras licúa el bolsillo del argentino y empuja la inflación de todos los días.

Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
La devaluación y la “liberación de precios”, directo al surtidor.
EL PUNTO DE PARTIDA: DICIEMBRE DE 2023
Apenas asumió, el Gobierno devaluó el peso un 54% de un día para el otro y desreguló el mercado de combustibles: se dejaron atrás los precios pisados y se trasladó todo al surtidor. Ese fue el pistoletazo de salida de una escalada que no paró más.
Devaluación del 54% en diciembre de 2023 encareció de golpe todo el combustible.
Desregulación de precios se soltaron los combustibles que antes acompañaban el salario del trabajador y el desarrollo de la economía.
Suba de impuestos: el impuesto a los combustibles se sumó al nuevo precio base.

Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
Lo que perdió tu bolsillo. El mismo sueldo, 10 tanques menos.
Cuántos tanques de 50 litros de nafta súper compra un salario privado promedio:

Llenar hoy un tanque de 50 litros cuesta más de $100.000: casi el doble de tanques quedan fuera del alcance del mismo sueldo que en 2023.
Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
El contraste. La política de Milei celebra balances contables; el bolsillo del argentino sufre.

Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
La decisión que encarece cada litro. Petróleo argentino, precio de país importador.
Argentina no importa su nafta: la produce. Vaca Muerta bombea cada vez más petróleo propio y barato, y las refinerías trabajan al tope. Sin embargo, se decidió fijar el precio interno como si cada litro llegara importado desde el exterior. El resultado: pagamos valor internacional por un recurso que es nuestro.
LO QUE SOMOS
Un país productor de petróleo con costo local y crudo propio, cada vez en mayor cantidad.
LO QUE PAGAMOS
El precio de un país importador como si el combustible llegara en barco desde afuera.
Producción propia en máximos — Vaca Muerta produce más petróleo que nunca (+47% en un año).
Refinerías al 100% — la capacidad local está trabajando al tope.
Y aun así, precio importado — el argentino paga como si el combustible viniera de afuera.
No es solo el que tiene auto. El combustible empuja todos los precios.
Casi todo lo que consumís viaja en camión. Cuando sube el gasoil, sube el flete; cuando sube el flete, sube la góndola. El combustible es un precio que se cuela en toda la cadena.

Hasta 2,5 puntos es lo que el costo de los combustibles puede sumarle a la inflación anual. Por eso el combustible caro no lo paga solo el automovilista: lo paga cualquiera que compre comida.
Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
El impuesto que pagás en cada carga: El impuesto de las rutas… que no llega a las rutas.
Sobre el precio ya alto se suman los impuestos a los combustibles, en parte asignados por ley a construir y mantener rutas. Qué pasó con esa plata en los últimos 2 años y medio:

Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
Con lo que quedó sin ejecutar se podrían haber mejorado entre 20.000 y 25.000 km de rutas: casi dos tercios de toda la red vial nacional. Mientras tanto, las rutas se deterioran y el peaje de la desidia lo paga el que maneja.
El circuito. Un solo litro, dos cajas y más inflación.

Fuente: Fundación Encuentro en base a datos oficiales y a la presentación de resultados de YPF (2° trimestre 2026).
El resultado: la política de combustibles llena dos cajas —la de los balances y la del superávit— y de paso empuja la inflación de todos. Las cuentas de arriba cierran; la ruta y el bolsillo, no.
En una frase: Los balances récord y el superávit se celebran arriba. Los paga, litro a litro, el bolsillo de los argentinos, y ni siquiera vuelve en asfalto.
Tras cosas para exigir:
Transparencia en cómo se fija el precio interno frente al costo real del petróleo argentino.
Que el impuesto a los combustibles asignado a las rutas se ejecute en rutas, no en plazos fijos.
Un superávit que no se financie licuando salarios ni postergando la infraestructura que todos usamos.