

¿Quiénes tienen más de un trabajo? Las caras del pluriempleo en la Argentina
1ro de mayo de 2026

Los datos del mercado laboral del cuarto trimestre de 2025 muestran la consolidación de una tendencia creciente del pluriempleo en Argentina. Según la EPH de INDEC, 1,6 millones de personas tienen más de un empleo, lo que representa el 12,2% de las personas ocupadas. Se trata de uno de los valores más altos de toda la serie estadística, en un contexto en el que la multiplicación de fuentes de ingreso aparece cada vez más como una estrategia extendida.
¿Quiénes son? ¿Qué edad tienen? ¿De qué trabajan? ¿Cuántos trabajos tienen? ¿Qué rol cumplen en sus hogares? ¿En qué condiciones trabajan? Responder a estas preguntas permite dimensionar no sólo la magnitud del fenómeno, sino también su heterogeneidad. En este sentido, el análisis de los datos muestra que el pluriempleo en Argentina presenta las siguientes características:
● Las mujeres concentran la mayoría del pluriempleo: representan el 56,6% del total.
● El pluriempleo se concentra en edades centrales: casi 9 de cada 10 pluriempleados/as tienen entre 30 y 65 años.
● El 83,0% de los trabajadores/as pluriempleados/as tienen dos empleos y el 10,5% tiene tres.
● El 23% de los pluriempleados se ubica en el segundo segmento de menores ingresos (decil 2), mientras que el 19,4% se ubica en el decil de mayores ingresos.
● Más de 6 de cada 10 pluriempleados/as son jefes/as de hogar, lo que muestra su rol clave en el sostenimiento económico familiar.
● El pluriempleo está fuertemente concentrado en el Gran Buenos Aires (54,6%).
● El servicio doméstico es la ocupación más frecuente entre quienes tienen más de un empleo (13,0%); le siguen el conjunto de ocupaciones contables y administrativas (18,6%) y profesionales (10,2%).
● 1 de cada 3 pluriempleados/as no tiene aportes jubilatorios.
● Los pluriempleados/as tienen ingresos promedio un 13% más altos que quienes tienen un solo empleo, e ingresos medianos un 35% más altos que quienes tienen un solo empleo, aunque con muy amplia dispersión.
Introducción
El pluriempleo se viene consolidando en los últimos años como un componente cada vez más relevante del mercado laboral argentino. En el cuarto trimestre de 2025, el 12,2% de las personas ocupadas tiene más de un empleo, lo que equivale a 1,6 millones de trabajadores/as.
Este valor no sólo se ubica entre los más altos de la serie, sino que confirma una tendencia sostenida de crecimiento en el tiempo.
En efecto, al observar la evolución de los últimos años —siempre considerando los cuartos trimestres— se registra un incremento significativo del pluriempleo: pasó del 8,8% en 2016 al 12,2% en 2025, con una aceleración particularmente marcada desde 2022. Si bien la pandemia introdujo una caída transitoria en 2020 (9,3%), la recuperación posterior no sólo compensó ese descenso, sino que llevó al indicador a niveles máximos históricos en 2024 (12,4%) y valores muy elevados en 2025.
Este crecimiento no es menor en términos estructurales. Implica que una proporción creciente de trabajadores/as no logra sostener sus ingresos a partir de un único empleo, o bien recurre a la combinación de trabajos como estrategia para mantener o mejorar su nivel de vida. En este sentido, el pluriempleo deja de ser un fenómeno marginal para convertirse en una dimensión central de la dinámica laboral contemporánea.
Analizar quiénes son las personas que tienen más de un empleo, en qué condiciones trabajan y cómo se distribuyen en la estructura social permite comprender no sólo la magnitud del fenómeno, sino también qué tipo de transformaciones está atravesando el mundo del trabajo en Argentina.
Porcentaje de pluriempleados sobre ocupados (2016-2025)

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre 2016,2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025).
Género
La mayoría de quienes tienen más de un empleo son mujeres. Ellas explican el 56,6% del total de personas con más de un empleo, frente al 43,4% de los varones. Sin embargo, esta mayor participación no se explica únicamente por su peso relativo entre los ocupados, sino también por diferencias en la tasa de pluriempleo, que resulta más elevada entre las mujeres, mostrando una mayor propensión a combinar múltiples trabajos: mientras que el 15,5% de las mujeres ocupadas presentan más de un empleo, esta tasa en los varones equivale a 9,5% –6 puntos porcentuales menos–.
Tasa de pluriempleo por sexo

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
Esta dinámica se vincula, en parte, con la estructura ocupacional del pluriempleo. La principal actividad entre quienes tienen más de un empleo es, como se marca más adelante, el trabajo en casas particulares, un sector altamente feminizado —más del 95% son mujeres— y caracterizado por bajos ingresos y fragmentación de jornadas. En este contexto, el pluriempleo aparece como una estrategia frecuente, tanto para completar ingresos a partir de la suma de distintos empleos de pocas horas como para compatibilizar empleo y tareas de cuidados.
Edad
A diferencia de otros fenómenos laborales como el desempleo –que es mayor entre los y las jóvenes–, el pluriempleo se concentra en las edades centrales. Más del 85% de quienes tienen más de un empleo se ubican entre los 30 y los 65 años, mientras que la participación de los jóvenes es significativamente menor. Esto indica que no se trata de un fenómeno asociado a trayectorias laborales iniciales, sino a etapas de plena inserción, donde la necesidad —o la posibilidad— de acumular ingresos se vuelve más relevante.
Tasa de pluriempleo según grupo de edad

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
Las tasas de pluriempleo refuerzan esta dinámica. Mientras que entre los jóvenes de 14 a 29 años la tasa alcanza el 7,3%, en los grupos de 30 a 44 y de 45 a 65 años asciende al 13,4% y 14,6%, respectivamente, mostrando una mayor incidencia en las edades de mayor actividad laboral. En cambio, entre las personas de 66 años y más la tasa desciende al 4,2%, lo que confirma la menor presencia del pluriempleo en los extremos del ciclo de vida laboral.
Cantidad de empleos
El pluriempleo en Argentina se estructura mayoritariamente en torno a la combinación de dos trabajos. Más de 8 de cada 10 pluriempleados/as (83%) tienen exactamente dos empleos, lo que muestra que, en la mayoría de los casos, se trata de una estrategia acotada de complementación de ingresos más que de una fragmentación extrema de las trayectorias laborales.
A medida que aumenta la cantidad de empleos, la incidencia cae de forma marcada. Un 10,5% tiene tres trabajos y apenas un 3,5% alcanza los cuatro. Los casos de mayor intensidad —cinco empleos o más— son marginales en términos cuantitativos (en conjunto, menos del 3%), pero revelan la existencia de situaciones límite en las que la multiplicación de ocupaciones se vuelve una estrategia extrema de generación de ingresos.
Cantidad de empleos de las personas pluriempleadas

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
En este sentido, el pluriempleo aparece mayormente como una lógica de doble inserción laboral, aunque convive con formas más fragmentadas que, aún siendo minoritarias, dan cuenta de la heterogeneidad y las tensiones del mercado de trabajo.
Ocupación principal
El pluriempleo se distribuye en un conjunto heterogéneo de ocupaciones que, sin embargo, presentan algunos núcleos bien definidos. El principal es el trabajo en casas particulares, que por sí solo concentra el 13% del total y constituye la ocupación individual más frecuente, asociada a bajos ingresos, alta feminización e informalidad.
A este núcleo se suma un bloque aún más relevante en términos agregados: las ocupaciones administrativas y contables, que en conjunto explican el 18,6% del pluriempleo. Se trata de un segmento amplio que incluye tareas auxiliares y de gestión, y que muestra que la combinación de empleos no se restringe a sectores tradicionalmente precarios, sino que también atraviesa ocupaciones más estructuradas.
Las ventas y el comercio representan otro componente importante (9,6%), abarcando tanto modalidades formales como informales —desde el comercio minorista hasta la venta ambulante o por medios digitales—, lo que refleja la diversidad de estrategias de generación de ingresos.
Por su parte, las ocupaciones profesionales, especialmente en salud, educación y trabajo social, concentran el 10,2% del total, mientras que las ocupaciones técnicas alcanzan el 5,8%. Estos grupos dan cuenta de la presencia del pluriempleo en segmentos calificados del mercado laboral, donde la multiplicación de empleos puede vincularse más con la intensificación del trabajo que con la falta de inserción.
Otros conjuntos relevantes incluyen las actividades culturales y artísticas (5,2%), así como las ocupaciones de cuidado (2,6%), que refuerzan el peso de sectores vinculados a la reproducción social. Finalmente, aparecen con menor incidencia los trabajadores de logística y transporte (2%), los vinculados a programas sociales (0,9%) y el sector agropecuario (0,8%). En conjunto, esta estructura muestra que el pluriempleo atraviesa distintos segmentos del mercado laboral, combinando sectores de alta informalidad con ocupaciones calificadas. Esta heterogeneidad refuerza la idea de que no responde a una única lógica, sino que articula tanto estrategias de subsistencia como formas de intensificación del trabajo.
Ocupaciones principales agrupadas: categorías y frecuencias

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC y CNO 2017.
Ingresos y distribución
En términos de ingresos, quienes tienen más de un empleo registran valores superiores a los de quienes tienen uno solo. El ingreso promedio de los pluriempleados/as alcanza los $656.372, frente a los $580.232 de quienes tienen un único empleo, lo que implica una brecha del 13,1%. Esta diferencia se amplía al observar la mediana: mientras que entre los pluriempleados/as asciende a $1.200.000, entre quienes tienen un solo empleo se ubica en $900.000, es decir, un 33,3% menos.
Ingreso medio y mediano según condición de pluriempleo

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre 2025).
Sin embargo, estas diferencias no necesariamente reflejan mejores condiciones laborales, sino la acumulación de múltiples fuentes de ingreso. El mayor nivel de ingresos aparece, en este sentido, más como resultado de la intensificación del trabajo que de una mejora en la calidad del empleo.
La distribución por ingresos permite profundizar esta lectura. El pluriempleo muestra una dinámica “a dos puntas”: por un lado, tiene presencia en los deciles bajos —particularmente en el segundo—, lo que da cuenta de su función como estrategia de subsistencia frente a ingresos insuficientes. Por otro, se concentra con fuerza en los niveles más altos, especialmente en el décimo decil.
Pluriempleados/as según decil de ingreso

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
Al mismo tiempo, más allá de estos extremos, se observa que alrededor de la mitad de los pluriempleados/as se ubica en los deciles 7, 8, 9 y 10, es decir, en el 40% de mayores ingresos. Esto sugiere que el fenómeno no se limita a situaciones de precariedad, sino que también atraviesa a sectores medios y altos, donde la multiplicación de empleos puede responder a estrategias de sostenimiento o ampliación del ingreso.
En conjunto, el pluriempleo combina así dos lógicas: una vinculada a la necesidad de compensar ingresos bajos y otra asociada a la intensificación del trabajo en segmentos de mayor inserción relativa.
Rol en el hogar
El pluriempleo está fuertemente vinculado a la responsabilidad económica dentro de los hogares. El 63% de las personas con más de un empleo son jefes o jefas de hogar, lo que muestra que no se trata mayormente de ingresos complementarios, sino de estrategias centrales de sostenimiento familiar. Esta característica refuerza la idea de que el pluriempleo responde, en gran medida, a presiones económicas concretas.
Esta dinámica se completa con la participación de otros miembros del hogar. Casi una cuarta parte de los pluriempleados/as son cónyuges o parejas (23,4%), mientras que un 13,4% corresponde a otros familiares. En conjunto, esto indica que el pluriempleo no sólo recae en quienes tienen la responsabilidad principal de generar ingresos, sino que también se extiende a otros integrantes del hogar, reforzando estrategias económicas compartidas.
Rol en el hogar de las personas pluriempleadas

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
En cambio, la presencia de personas sin vínculo familiar es prácticamente nula (0,2%), lo que subraya el carácter doméstico y relacional del fenómeno. En suma, el pluriempleo aparece estrechamente asociado a la organización económica de los hogares, donde la multiplicación de empleos funciona como una respuesta colectiva —aunque desigualmente distribuida— frente a las necesidades de ingreso.
Región
Desde el punto de vista territorial, el pluriempleo se concentra de manera marcada en el Gran Buenos Aires, donde reside el 54,8% del total. Esta distribución refleja tanto el peso demográfico del aglomerado como la mayor densidad y heterogeneidad del mercado laboral, donde coexisten más oportunidades de inserción, pero también mayores necesidades de complementar ingresos
Distribución del pluriempleo por región

Fuente: Fundación Encuentro en base a EPH-INDEC (4to trimestre de 2025).
Por fuera del GBA, la región Pampeana concentra un cuarto del pluriempleo (23,5%), mientras que el Noroeste alcanza el 9,9%. En cambio, la incidencia es considerablemente menor en Cuyo (6,5%), el Noreste (3,0%) y en la región Patagónica (2,3%). Esta distribución sugiere que el pluriempleo se articula principalmente con los grandes centros urbanos y las regiones de mayor dinamismo económico.
En conjunto, el patrón territorial muestra que la multiplicación de empleos no se distribuye de manera homogénea en el país, sino que se concentra en aquellos espacios donde la estructura productiva y la organización del trabajo permiten —o exigen— una mayor diversificación de inserciones laborales.
Lugar de trabajo
El pluriempleo se desarrolla mayormente en ámbitos laborales relativamente estructurados. La gran mayoría de quienes tienen más de un empleo trabaja en establecimientos fijos (75,8%), como ofi cinas, locales o instituciones. Sin embargo, una proporción relevante lo hace en domicilios (14,9%), lo que coincide con el peso del trabajo en casas particulares, la principal ocupación entre pluriempleados/as y un sector altamente feminizado.
Por su parte, un 9,2% se inserta en modalidades itinerantes o en el espacio público, ya sea en vehículos, obras o actividades ambulantes. En conjunto, esta distribución muestra que el pluriempleo combina inserciones en espacios laborales más estables con otras vinculadas a sectores específicos —como el trabajo en domicilios— donde la fragmentación del empleo es estructural y favorece la multiplicación de ocupaciones.
Aportes previsionales
En términos de protección social, el pluriempleo presenta un escenario heterogéneo. El 64,8% de quienes tienen más de un empleo realiza aportes jubilatorios, mientras que el 35,2% no lo hace. Sin embargo, estos datos requieren cautela: no es posible distinguir si los aportes provienen de empleos en relación de dependencia o de modalidades como el monotributo, ni si corresponden a uno o a varios de los empleos que cada persona desempeña.
Esta limitación es clave para interpretar la calidad de las inserciones laborales. La acumulación de empleos no implica necesariamente mayor formalidad, sino que muchas veces combina trabajos registrados con otros informales, dando lugar a trayectorias fragmentadas en términos de protección social.
En este sentido, la distribución por ingresos permite complejizar la lectura. Si bien el trabajo en casas particulares —uno de los sectores más informalizados— es la principal ocupación entre pluriempleados/as, también se observa que alrededor de la mitad se concentra en los deciles 7 a 10, es decir, en el 40% de mayores ingresos. Esto sugiere que el pluriempleo no se reduce a situaciones de informalidad estructural, sino que también aparece en segmentos medios y altos, donde la multiplicación de empleos puede responder a estrategias de intensificación del trabajo más que a la ausencia de inserción formal.
Conclusiones
El pluriempleo alcanzó en 2025 uno de los niveles más altos de la serie y se consolida como un rasgo estructural del mercado laboral argentino. Lejos de ser un fenómeno marginal, involucra a 1,6 millones de trabajadores/as y se extiende a lo largo de distintos segmentos ocupacionales, territoriales y de ingresos.
Su crecimiento no puede interpretarse como una mejora en la inserción laboral sino, al contrario, por la erosión de los ingresos. Si bien quienes tienen más de un empleo registran mayores ingresos promedio y medianos, esta diferencia se explica fundamentalmente por la acumulación de trabajos y no por mejores condiciones de empleo. En este sentido, el pluriempleo expresa un proceso de intensificación del trabajo más que de mejora en su calidad.
Al mismo tiempo, los datos muestran que no se trata de un fenómeno homogéneo. El pluriempleo presenta una estructura claramente dual. Por un lado, se vincula con estrategias de subsistencia, particularmente en sectores de bajos ingresos y alta informalidad, como el trabajo en casas particulares. Por otro, aparece también en ocupaciones calificadas y en los deciles más altos de ingreso, donde la multiplicación de empleos responde a lógicas de sostenimiento o ampliación del ingreso. Esta dinámica “a dos puntas” refleja que el pluriempleo no puede reducirse a la precariedad, aunque sí está profundamente atravesado por las desigualdades del mercado laboral.
La dimensión de género refuerza esta lectura. Las mujeres no sólo participan más del pluriempleo, sino que presentan tasas significativamente más altas, en un contexto en el que concentran las ocupaciones más fragmentadas y peor remuneradas. En este marco, el pluriempleo aparece también como una forma de gestionar la tensión entre ingresos insuficientes y responsabilidades de cuidado, reproduciendo desigualdades estructurales.
Por otra parte, el fuerte peso de jefes y jefas de hogar muestra que el pluriempleo no es, en la mayoría de los casos, un ingreso complementario, sino una estrategia central de reproducción de los hogares. Esto se ve reforzado por su concentración en las edades centrales, es decir, en etapas de máxima responsabilidad económica.
Finalmente, la coexistencia de niveles relativamente altos de aportes jubilatorios con una proporción significativa de no registrados evidencia que la acumulación de empleos no resuelve las brechas de protección social, sino que muchas veces las profundiza. El pluriempleo, en este sentido, no corrige la fragmentación del mercado laboral, sino que la reorganiza.
En conjunto, los datos muestran que el crecimiento del pluriempleo no es simplemente un indicador de mayor actividad, sino una señal de transformación del mundo del trabajo, donde la estabilidad del empleo cede lugar a estrategias individuales y familiares de multiplicación de ingresos. Más que una anomalía, el pluriempleo aparece así como una respuesta cada vez más extendida frente a un mercado laboral que no garantiza, por sí solo, niveles de ingreso suficientes ni condiciones homogéneas de protección.
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2016). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2016.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2017). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2017.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2018). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2018.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2019). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2019.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2020). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2020.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2021). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2021.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2022). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2022.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2023). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2023.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2024). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2024.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2025). Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Base individual y hogar: total aglomerados, total interior, aglomerados de más y menos de 500.000 habitantes. Cuarto trimestre 2025.